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tres niños leyendo un libro
niños pequeños

¿Por qué es vital enseñar hábitos para que los niños aprendan a estudiar?

4 minutos

04/11/2021

A partir del caso de una adolescente de 14 años, la especialista en planificación y metodologías de estudio, Matilde Lira V. (@planningbymatilde), nos demuestra la importancia de los hábitos y consistencia a la hora de estudiar (o trabajar) en casa.

"Mi hija tiene 14 años. Además de rebelde, no se separa del celular; tiene horarios inestables y se está quedando dormida cada vez más tarde. No hay caso que quiera sentarse a estudiar: me dice que no se concentra y que tiene déficit atencional. Al principio pensé que era por la adolescencia y para llevarnos la contra, pero empecé a darme cuenta de que en realidad no sabía cómo sentarse a estudiar sola. Somos bastante ordenados como padres, pero nos hemos dado cuenta de que el orden es distinto a enseñar hábitos y ser consistentes en repetirlos todos los días. La llevamos a dos especialistas y no tiene déficit atencional: lo que tiene es ausencia de hábitos de estudio", cuenta la mamá de 44 años, tiene tres hijos (14, 6 y 4 años) y trabaja a horario completo.

niño con un celular
Las pantallas pueden consumir el tiempo de los niños y adolescentes.

El caso de Susana

La hija de 14 años se llama Susana y lo está pasando mal en el colegio. Se está sacando malas notas y eso no le gusta, porque sabe que es inteligente. Tampoco le gusta que la reten en casa por holgazana, aunque cada día más todo el importa menos.

Quiere estar con sus amigas y pasarlo bien, pero le molesta su bajo rendimiento. Se siente colapsadla sin tiempo para nada. En su primera sesión surge llanto, porque encuentra que es más de lo que reflejan sus notas. También siente rabia porque su vida es una juguera en donde todo es rápido y no tiene tiempo para nada. Como su mente salta para todos lados, dice que tiene déficit atencional. Sin embargo, es capaz de estar 45 minutos súper concentrada en TikTok. Es decir, le pone foco a lo que le interesa.

En la misma sesión, revisamos juntas sus espacios. Duerme con su hermana de 6, tiene una mesa chica y atiborrada de agendas, fotos, peluches, pinturas, lápices, etc., y dice que es su escritorio. No hay desorden, hay exceso de cosas, de ella y de su hermana. No dispone de más espacio: el comedor y la cocina son áreas comunes que comparte que el resto de la familia.

Su elemento más valorado en la pieza es el enchufe al lado de la cama: en él carga su celular. Se levanta y se duerme con él. Me confiesa que muchas veces se duerme a las 2 de la mañana chateando con amigas o viendo TikToks. Se despierta con la alarma del aparato y vuelve a revisar lo que las redes sociales tiene para ofrecerle. Luego se baña, come algo rápido si es que alcanza, y se va con su papá al colegio.

Ahora está yendo al colegio de manera presencial, porque antes estaba pegada al computador con la cámara apagada porque le daba vergüenza que la miraran.

Llega del colegio agotada, dice. A las 3PM prende la TV para ver su serie favorita: "Lucifer" o "The Vampire Diaries". Se queda pegada, ve dos o tres capítulos. Está cansada. En todo ese tiempo, no suelta su celular y lo revisa de vez en cueando. Ya cerca de las 6 PM hay que hacer algo y trata de sentarse en el escritorio, pero al final le acomoda más la cama. Ahí algo pasa que se distrae. Ya son las 8:30PM y la llaman a comer. No quiere sentarse a la mesa porque dice que no tiene tiempo para eso.

¿Qué pasa?

Durante la primera sesión, vi a una niñita abrumada. Po su adolescencia y por una serie de malos hábitos y falta de rutina que la estaban hundiendo. Le encanta bailar, pero no baila. Le fascina dibujar, pero no dibuja. Le encanta la música, pero no la escucha. Es capaz, pero siente que no rinde. Se frustra, se enoja. Sabe qué quiere lucir, pero no sabe cómo.

Y empezamos a trabajar:

  • Lo primero es entender cómo Susana percibe la información y cuáles son sus intereses a la hora de aprender: ¿es visual? ¿auditiva? ¿kinestésica o lectora/escritora? Luego, establecemos la metodología que más se adecúe a su estilo.

  • Lo segundo: su escritorio y espacio de estudio. Lo despejamos y habilitamos. Le quitamos las distracciones y acordamos que la cama es sólo para dormir.

  • Lo tercero, su celular. Cuando se estudia y se duerme, el celular debe estar fuera de la habitación.

  • Lo cierto: un calendario del mes. Anotamos todos sus compromisos: pruebas, trabajos, cumpleaños y cualquier cosa que le demande tiempo, con concepto de agenda flexible.

  • Y, quinto, establecer rutinas en la mañana y en la tarde con los hábitos que quiera implementar ella. En este caso, la Susana quiere escuchar música, dibujar y bailar. Así es que, además de sus labores hogareñas básicas (hacer la cama, ordenar, recoger la ropa sucia) y de estudiar, programamos tiempo de ocio que le llenen el alma.

Dos meses después

Hemos tenido 3 sesiones con Susana y hoy se siente igual de colapsadla, pero con mejor autoestima. Siente que está cuidando su sueño, que el celular no le consume el día, que le está yendo mejor en el colegio y, lo más importante, que está haciendo cosas que le gustan. Hoy no se trata de orden, sino que dé una rutina que le permita ordenarse mejor.

Su mamá reconoce que, pese a su adolescencia, la ve disfrutando más. Y que la ve cumpliendo, haciendo cosas distintas y distraerte yéndose. Que confía que las tres sesiones restantes le den una mayor cantidad de herramientas para poder ser productiva y disfrutar tiempo de ocio.

Enseñar a los niños a aprovechar el tiempo desde pequeños les puede ayudar mucho.

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