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Niños jugando
niños pequeños

cómo mejorar las defensas de los niños

5 minutos

29/10/2020

Los niños suelen resfriarse frecuentemente durante el año, lo que a veces puede llevar a enfermedades respiratorias más graves como bronquitis o neumonía. ¿Cómo hacer para disminuir los resfriados y que estos sean leves? Mejorar su dieta alimenticia, incentivar el ejercicio al aire libre y asegurar un buen descanso puede ayudar.

Es muy común que en cada cambio de estación o temperatura, los niños pequeños se resfríen o congestionen. Esto se debe principalmente a que sus sistema inmunitario no está del todo desarrollado, y a que los niños suelen estar en ambientes con muchos otros niños y entre ellos no guardan ningún tipo de "distancia social".

Que el niño se resfríe no es malo de por sí, ya que le ayuda a generar anticuerpos para enfrentar futuras enfermedades o virus. Sin embargo, a nadie le gusta estar constantemente resfriado, y también hay que tener cuidado de que el resfrío no mute a una complicación más grave.

El sistema inmunitario de los niños

El sistema inmunitario es aquel que protege el organismo para evitar infecciones. Las defensas en un niño son la base de un buen sistema inmunitario. Si tu hijo no tienen un sistema inmunitario fortalecido, algunos patógenos externos pueden provocarle un resfriado que se puede complicar.

Las defensas del cuerpo bajan por muchos motivos. Algunos de ellos son los cambios de temperatura, la exposición al frío, humedad o sol intenso, un virus o una infección bacteriana.

Durante los primeros meses de vida, los bebés tienen los anticuerpos que la mamá les transmitió a través de la placenta y lactancia materna. Pero estos no son sus propios anticuerpos: el niño debe ir desarrollando sus propias defensas para enfrentarse a las enfermedades. Una manera de hacerlo es manteniendo todas las vacunas recomendadas al día.

Mejor nutrición, menos enfermedades

Una de las principales claves para mantener las defensas de los niños altas es una alimentación nutritiva. Una dieta saludable en legumbres, frutas, verduras y cereales integrales ayuda al cuerpo a combatir gérmenes y virus de una manera muy eficaz. Además, se recomienda aumentar la ingesta de probióticos, los cuales ayudan a proteger el sistema digestivo.

Los carbohidratos proporcionan energía a las células inmunes. Ciertas grasas como el omega 3 (en pescados y frutos secos) funcionan como antiinflamatorios. Algunos minerales como el Zinc y el Hierro son esenciales para un buen funcionamiento del sistema inmunitario. Consulta con un Nutricionista para ver qué alimentos debes eliminar y cuáles agregar a la dieta de tus hijos (¡y de la tuya también!).

No olvidar que si el niño continúa en edad lactante, lo mejor que le puedes ofrecer es tu leche materna, pues esta tiene todos los nutrientes que necesita para su crecimiento y desarrollo.

La malnutrición es una de las principales causas de una baja inmunidad, sea por desnutrición o sobrepeso, por una dieta basada en aditivos y azúcares, entre otras razones.

Sacude los virus

Una vida en movimiento ayuda a prevenir resfríos y enfermedades. Es muy importante incentivar el deporte y ejercicio en los niños, especialmente al aire libre, ya que mantiene al cuerpo saludable y fuerte para combatir virus y bacterias.

Un estilo de vida activo es muy beneficiosos por las siguientes razones:

  • Ayuda a dormir mejor.

  • Influye en la alimentación.

  • Mantiene el cuerpo en forma.

  • Previene del sobrepeso.

  • Hacer deporte ayuda a eliminar las bacterias de los pulmones y vías respiratorias.

  • Sudar es una excelente manera de botar infecciones y virus.

En los niños pequeños se recomienda una hora al día de actividad física, puede ser a través de juegos, actividades en el parque, caminar al jardín o colegio, etc.

Descanso reparador

La falta de sueño somete al organismo a un estado de debilidad que repercute negativamente en el sistema inmunitario. Esto hace que los pequeños estén más expuestos a gérmenes y bacterias.

Se recomienda que los niños de 4 años aproximadamente, duerman 10-12 horas nocturnas. Además de la cantidad, el sueño debe ser de calidad y sin interrupciones para que sus funciones se desarrollen con normalidad durante el día.

Otros hábitos que pueden ayudar

  • Actividades al aire libre: reducen el estrés y respiran aire limpio.

  • Evitar cambios bruscos de temperatura.

  • Ventilar el hogar a diario, especialmente su habitación.

  • Lavado frecuente de manos.

Si tu hijo está resfriado y quieres saber cómo aliviar la congestión nasal, te invitamos a leer el siguiente artículo de nuestra Comunidad de Padres, donde además encontrarás muchos otros artículo y consejos.

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